ASI FUE LA GRAN FIESTA DEL DUQUE EN LERMA

La Fiesta Barroca de Lerma se basa en las fiestas programadas por el duque de Lerma con motivo de la "Inauguración" de la Colegiata de San Pedro en 16XVII.
Es posible que no hayas leído como fueron estas fiestas, pero existen las llamadas "Relaciones de Fiestas" que las describen con detalle. Por entregas, iremos colocando aquí la de Pedro de Herrera, y el texto completo en el menu superior. ESPERAMOS QUE SEA DE TU AGRADO.


CAPÍTULO I
PREPARACIÓN DE LAS JORNADAS
Entre las insignes fábricas de Templos, casas de Religión y Palacios, con que el Duque de Lerma ha ilustrado diversas partes de España, no menos por la grandeza y variedad que por los breves años en que han tenido perfección. Por el de 1614, en aquella villa de su Título, dio principio a cuatro suntuosos edificios juntamente, y si bien cada uno tan magnífico, que puede competir con los que mas celebrados se conocen a los meses de Abril y Mayo de este Verano, estuvieron capaces para el ministerio de su función. Y como este generoso Príncipe, ya por la piedad, con la que siempre ha procurado la exaltación del culto divino, y ya por el amor de servir a su Rey, Católico Monarca, y a los serenísimos hijos suyos, en todos tiempos antepone tan estimables respetos a los demás intereses llevado de la misma consideración piadosa y reconocida, en  las cuatro nuevas fábricas ha dedicado a Dios una rica hermosa Iglesia Colegial y dos monasterios de religiosos y monjas de Santo Domingo. Cerca del segundo es el cuarto edificio un celebre palacio, no tanto para asiento y titular cabeza de los estados de la Casa de Sandoval, como para tener en ella cómodo recibimiento y habitación de las personas Reales, con aposento suficiente para la nobleza y criados que la siguen, juzgando en su ánimo por debida esta prevención, supuesto que del gusto con que algunos tiempos del año asisten en Lerma, ha conocido el mundo la afición con que la tratan y cuanto se dan en ella por servidos y festejados. Tienen para esto tan buena disposición sus campos y bosques, que ni en apacibilidad de vistas, ni en abundancia y diversidad de caza reconocen a otros; y menos en temperamento y pureza de aires, a cuya causa siempre ha sido pueblo tan sano y habitable, que no hay noticia de haber tocado jamás infección contagiosa, aun en los años que ha sigo general. Señaladamente por los meses de Septiembre y Octubre, goza tan abierto y saludable cielo, que por concurrir con las demás comodidades para recreaciones en los Otoños, su Majestad y Altezas, han pasado allí algunos felizmente, seguros de enfermedades, que frecuentes y peligrosas afligen en todas partes por tal tiempo: no sin lágrimas de esta monarquía, que en el, fuera de Lerma, ha perdido prendas dignas de perpetua conmemoración y lamento.
Viéndose pues el Duque por esta y otras justas consideraciones favorecido así de la Real preferencia en esta su  villa; si bien incorporando las paredes, piezas y habitaciones del antiguo Castillo, que allí tenía ilustremente heredado de muchos progenitores generosos (celebre en historias por su fortificación y ocasiones importantes en que fue defendido), había hecho Palacio tan capaz, que los años pasados(por muchos meses) pudo aposentar los Reyes y sus hijos para servirlos con mayor comodidad y engrandecer así aquellos nobilísimos cimientos, ajustándolos a nueva fábrica, levantó Casa tan Majestuosa, y bien edificada, que faltando mas causas para gozarla, tuvieran título estos favores. Determinó su Majestad hacérsele este año pasado allí alguna parte del Verano, deseoso también de asistir a la dedicación de los tres nuevos templos.

                El Duque, para disponer la dedicación, y el hospedaje al Rey, y a sus Altezas, dejándolos en San Lorenzo , a trece de julio partió a prepararlo todo. Y porque en asientos de cosas tan grandes siempre son los principios dificultosos, se ocupó más días, de los que antes de entrar a la ejecución parecían necesarios.




 Era así forzoso empeñar en esto el mes de Agosto y parte de Septiembre, y habiendo de tenerse en Invierno de Madrid, quedaba poco tiempo para la jornada y asistencia en Lerma: y porque en ceremonias y traslaciones Eclesiásticas fuese menos ocupada, dispuso el Duque celebrar a solas las de los dos Monasterios: así las hizo con mucha solemnidad y concurso de religiosos y personas graves que a esto le acompañaron, festejándose todo con música, danzas, procesiones, regocijos de toros y otras fiestas y lo que mas es con sumo gozo, de quien tan voluntaria y magníficamente ofrecía a Dios tales casas, que sin duda son de las mas capaces, buena dotación y fábrica, que la Religión tiene.


                Perfectas son dos tan celebres obras, y dispuestas las cosas para el aposento Real, por ocurrir en Madrid precisos negocios, que requerían la presencia del Duque, a largas jornadas partió de Lerma a veintisiete de agosto, dejando por pocos días de hallarse a recibir el cuerpo del Padre Francisco de Borja, su abuelo, que siendo Duque de Gandía, Marqués de Lombay y muy favorecido por su Majestad Cesáera del Emperador Carlos Quinto, renunciado todo se recogió al sagrado asilo de la Compañía de Jesús, en que por su mucha virtud y prudente gobierno, fue el tercero Prepósito General, que tubo en aquella sagrada religión, y por haber sido en vida y muerte tan conocida la admirable composición y ejemplo de sus costumbres y obras: por la Sede Apostólica actualmente se hace las diligencias para acrecentar en el número de los Santos declarados. 
Traíale de Roma el Cardenal Zapata y no pudo el Duque estar presente a caso tan obligatorio y glorioso por lo que instaban las cosas, para asistir en la Corte a algunas juntas de Estado y del Reino. Pasó por San Lorenzo a besar la mano y consultar a su Majestad sobre todo. Llegó a Madrid y en pocos días, con su buena traza y medios se tomo acuerdo de dos particulares que daban cuidado universal. Fue uno servir la Corona de Castilla con dieciocho millones en nueve años, para los gastos reales: El segundo, la composición de diferencias entre el Rey de Boemia y Venecianos y las que tenían los Duques de Saboya y Mantua a que estaban interpuestas armas de su Majestad por celo de la paz pública. Ahora a instancia de Su Santidad y del Rey Cristianísimo, a tenido a bien se acomodase a todo en ciertos Tratados y Capitulaciones de conformidad, que ya se han publicado. En estos dos tan importantes servicios intervino el Duque valeroso y plático y debese la mayor parte dellos a su buena disposición.

CAPITULO II
JORNADA DEL REY N.S. Y SUS ALTEZAS.
     Pudo por esto su Majestad partir gustoso de San Lorenzo el lunes veinticinco de septiembre, dejando en aquel sitio a los Infantes don Carlos y don Fernando sus hijos, con mucha familia de las dos Casas Reales, por ir mas a la ligera.
               
Partió el Duque de Madrid, miércoles veintiséis de septiembre y llevando en su compañía a la Condesa de Saldaña, su nueva por Buitrago, llegó a Lerma domingo primero de Octubre. De pinturas, camas, doseles, estrados, y ricas tapicerías suyas, tubo aderezado en Palacio cuartos distintos a su Majestad, el Príncipe N.S. a la Princesa N. Señora y a la señora Infante Maria: Principe Filiberto, Condesa de Lemos, Damas y Criadas: al Duque de Uceda, y para su persona.. Hallabase tan gustoso de esperar tales huéspedes, que aumentando, si puede ser, deseos a los que siempre tiene de servir al Rey y a sus hijos, anduvo muchas veces los aposentos de todos, trazando la partición y colgaduras, y con ser uno y otro de los mejor del mundo, de nada se satisfacía por lo que quisiera ofrecérsele todo en aquella ocasión. Así buscándoles la mayor comodidad y regalo, lo hizo componer y descolgar muchas veces, que a su ánimo y amor nada iguala. Por este buen cuidado y ser la casa tan bien trazada y espaciosa, estuvieron aposentados de suerte que en ninguna parte de España pudieran mejor. En bóvedas, cantinas y cuartos bajos se acomodaron los oficios, que no es el Palacio menos capaz y grandioso. Entró el mismo día el Cardenal Sandoval con lucida familia acompañado de personas ilustres, hermanos y deudos suyos, como de algunas señaladas en letras que traía por huéspedes y entre ellos el cordobés don Luis de Góngora, digno de aumentar número a los insignes varones de su patria que ya dieron nombre a España con tanta gloria suya.

                El Duque tiene experimentado conocimiento de los efectos íntimos de su Rey y Señor y sabe cuánto es el amor pio con que celebra exequias en los Aniversarios de la Reina nuestra señora, Doña Margarita de Austria, que este en el cielo; y por haber sido el día de su fallecimiento a los cuatro de Octubre, en el, todos los años se le hace un Oficio solemne de difuntos. Por esto y reverenciando el Duque su buena memoria, reconocido a los respetos de veneración entrañable, que siempre tuvo a su persona Real, dispuso, no con piedad menos, se celebrase Oficio Aniversario en el Convento de San Blas, donde concurrían calidades para hacerle mas solemne.



CAPITULO III
ANIVERSARIO POR LA REINA NUESTRA SEÑORA EN EL MONASTERIO DE SAN BLAS
                Este Monasterio y el de S. Domingo son de la Orden de Predicadores, ambos recién edificados: el primero para Monjas y el segundo para Religiosos. Sus fábricas de unos mismos materiales y casi conformes en la traza. El de S. Blas el Palacio y parte del campo al norte por la mano derecha, la puerta principal algo a Poniente. Su obra y la de los nuevos edificios son de sillería gallarda guarnecida con jambas, dinteles, cornisamentos, columnas y otros cabos de la piedra  que llaman Franca, de estimación por el color blanco y casi pulimento de que deja labrarse.

                El templo de este Convento se forma de una nave y tiene Crucero por cabeza de cuyos cuatro pilares, duplicados con su arquitrabe, friso y cornisa, se levantan cuatro arcos torales y en ellos y sus pechinas, sobre un esforzado cornisamento, la media naranja garuosa y cintada de fajas entre recuadros y triángulos termina la cúpula en linterna de claraboyas y tondos. Tiene el Retablo del Altar mayor cuatro cuerpos de arquitectura compuesta y aunque se obra de columnas, pilastras, nichos, cornisetas, dentellones, artesonados, recuadros y contrafuertes y de las demás partes en que ella funda su proporción y hermosura, no queda regulado a disposición y traza común; porque habiendo de asentarse en el historias de tablas y pinceles (copias de las que hay en el Altar de la Capilla Real de Madrid y otras de Santos de la Orden) para guarnecerlas fue forzoso ajustárseles la labor arquitecta: toda es dorada con gentiles remates de frontispicios, acroterias y escudos el lugar de globos, y la pintura de Pedro Antonio, graduado por primo de esta edad.
                Tienen las monjas coro alto, espacioso, claro y cómodo, con tres particiones de rejas, que ocupan abiertamente el ancho del. Para Damas y Criadas de Palacio, hay tribuna, que llega de una pared a otra de la Iglesia, con baranda y balaustres de hierro. A todo el largo de ella por la parte del Norte, tocándole el Oriente de soslayo, tiene el Duque un cuarto con casa de muchos y bien trazados aposentos con ocho balcones al campo y puerta al coro. Entre el y el altar mayor al lado del Evangelio hay por lo interior de la Iglesia cinco tribunas de balcones  azules y dorados con celosías y cortinas del mismo color. En el que está al brazo del crucero, se guardaba el cuerpo del Padre Francisco de Borja, debajo de dosel de brocado rico, leonado y oro: cubierta la caja con otro paño conforme, sobre el cual pendía un retrato deste excelentísimo Príncipe y venerable religioso. Pásase del Palacio al cuarto y Monasterio por un transito o pasadizo de sillería que tiene tres cuerpos de fábrica. El primero de seis arcos en claro sobre pilares fuertes y los dos de galerías, una superior a otra, pasos que responden a dos altos de habitación del Palacio, gozando doce balcones, seis a cada parte.
                La portada del Monasterio se compone de tres tercios, el inferior incluye un pórtico cerrado con igual número de rejas de balaustres altos; las dos colaterales algo menores que la de en medio: esta se abre en puertas y todas quedan dentro de arcos gruesos de aquella cantería. Acompañase el segundo cuerpo de una ventana rasgada y dos escudos del Duque grandes con sus festones. El último tercio desta portada tiene tres ventanas con celosías crecidas que sirven de mirador a las Religiosas y remata la obra en un frontispicio entero: toda en debida proporción está adornada de pilastras, fajas, dinteles, cornisamentos y molduras, mostrándose engrandecida y correspondiente. En la clausura hay claustro bajo y alto. Tiene pilares, corredores y arcos de la piedra franca, mucho número de celdas, salas de Comunidad y Capítulo admirables y con todo cumplimiento esta cabal de oficinas dentro y fuera. Detrás del altar mayor una rica pieza, depósito de innumerables reliquias: es en largo de cuarenta y ocho pies, veinticuatro de ancho, veintiséis de alto, hasta la primera forma del arquitrabe y doce de la cornisa al punto supremo de la bóveda: toda de sillares con capa de albañilería. Por lo interior así están en ella de pintura, oro y leonado, labores ricas y triángulos, óvalos, recuadros, tarjetas y fajas que forman vistosos lazos y volutas en compartimentos y mistura grave, ocasionando veneración y alegría a la vista y los ánimos. En el nacimiento de bóveda, sobre la cornisa, al Mediodía, tocando parte en el Levante, tiene la pieza tres ventanas con vidrieras y guarnición dorada acompañadas de lunetas a tercio punto por lo superior y enfrente, para correspondencia, están fingidas otras tres, en labor conformes. Por el Septentrión, queda este oratorio contiguo a la pared a que arrima el altar mayor de la Iglesia y respondiendo a el, tiene otro sobre gradas con los dos están levantados igualmente y el relicario del Santísimo Sacramento, como en claro, con vista para adorarse de ambas partes. Una puerta a cada lado de los altares da paso de la Iglesia al Relicario y ricas y bien obradas hacen labor con lo demás: Entre ellas y los remates angulares de la misma pared hay dos nichos y en cada uno interiorado otro altar pequeño, ambos inferiores al de en medio.
  
              De la parte Occidental se cierra con una reja de hierro azul, dorada, dividida en dos medias, con su coronación de rayos que toman vuelta en medio círculo. Tienen por esta vista y entrada las religiosas y está delante un tránsito o antesala que es pieza Capitular. Frontero en el tercio de pared, entre la cornisa y bóveda queda una ventana ancha, rasgada de alto abajo con reja de balaustres dorados, bolada con barcón, es tribuna del cuarto del Duque para el Relicario. Favoreciole nuestro muy santo Padre Paulo V, con breve personal para ello y para tener puerta al coro y entrar en la clausura de este y los otros Monasterios de su fundación, y es tan atento a la modestia con que ha de practicar esta gracias, que siempre que sale de Lerma, hace tabicar la puerta que tiene al coro y la tribuna del Relicario. Por todas las paredes del, y en los tercios entre nichos, altares y rejas, están hechos de albañilería fuerte, andenes y estantes a modo de camarín, cubiertos también de labores de pintura, oro y azul, sobre que se ven colocadas las Reliquias con orden maravilloso de Cruces, vasos, peanas, pirámides y otras piezas de cristal, marfil, ébano y diferentes materiales y algunas de inestimables maderas olorosas de la India, todo guarnecido de viseles, viriles, esmeraldas, perlas, rubíes y diamantes, engastes y remates de oro, tan correspondiente y rico, que en muchas edades no ha podido gozarse junto tanto tesoro y Santuario, dispuesto con tal orden y adorno. Los estantes por lo anterior, están poblados de candeleros, palmatorias de plata con bujías: enciéndense siempre que se ha de visitar el Oratorio, son más de seiscientos en número y ay también mucha cantidad de pebeteros.

                Enriqueció el Duque esta insigne casa de Religión, no menos de ornamentos y plata para los ministerios de Altar, con tanta grandeza de todo, que corresponde a lo demás y por aventajarle, en cuanto fuese posible de diversas partes a costa de grandes expensas y solicitud ha juntado en ella tan excelente Capilla de Religiosas, eminentes voces e instrumentos, que en número y calidad, excediendo a muchas, es igual con las mayores. La que puesto en la Iglesia Colegial, demás de la superioridad que todos la reconocen, y al maestro Gabriel Diez, que la gobierna, es tan copiosa, que entre los músicos de ella y las religiosas se hizo el oficio a cinco coros, duplicado el que menos, y como cosa particular puede advertirse, que ningún cantor ni instrumento de fuera llegó a los facistoles en algún día de las fiestas, si bien de la Capilla Real y otras partes se juntaron muchos señalados

ENTREGA III
CAPITULO IV
PLAZA MAYOR Y PALACIO.
                El Monasterio cerca de Palacio queda asido a él con un pasadizo, como se ha dicho. Ambas fábricas se acompañan una a otra aumentándose en belleza de perpetuidad y ambas tienen delante la plaza de Palacio, obra que el Duque así mismo ha puesto en perfección. Su planta es cuadrangular, en ciento cuarenta pasos de largo y ciento dieciséis de ancho. Las tres aceras que miran al Septentrión, Levante y Mediodía, se obran conformes en dos cuerpos de edificio- Por el bajo hay setenta y cinco columnas de trozos de cantería con sus pedestales y de piedra franca, la guarnición de basamentos y capitelados.

Tiene por todas partes soportales o anditos y por diferentes divisiones entran en ella cinco calles que dan comunicación al Palacio y al pueblo. Sobre las columnas, edificado de ladrillo,, corre el segundo cuerpo, en que hay setenta y dos balcones a un andar, son de hierro con remates dorados. La acera que mira al Mediodía, en todo el largo de ella, es una galería aderezada de cuadros, retratos, mapas, países y otras pinturas de excelentes manos y hay algunos originales de las mas famosas de Europa, en tanta manera varias y puestas a correspondencia, que tienen mucho que ver y admirar todos ingenios y juicios. A los balcones que caen a la plaza en esta galería, responden otros hacia el campo y en medio hay uno bolado, donde su Majestad vio las fiestas y otro frontero de el, que mira al parque en la misma forma. Inferior a los dos esta una puerta, por donde abriéndose a tiempos cuando se corren toros, entran a cierta trampa de que es forzoso despeñarse en muchos estados de altura, y tal es la disposición del precipicio que pueden detenerse hasta llegar al primer brazo del río, que va regando prados y faldas de cuestas al pie del Palacio y galería, formando riberas agradables entre arboledas deleitosas.
                El Palacio es también cuadrado en la planta, aunque en la fachada primera, que mira a la Plaza y  parte de Poniente y en la que corresponde al campo y al Levante es largo, en doscientos cincuenta y cinco pies por cada una y de a ciento setenta en las dos que tocan a Mediodía y Norte que en esta disposición fue forzoso levantar la planta por acomodar las antiguas paredes y cimientos del castillo que en ellas están incorporadas como se ha dicho. Por las tres faces queda alto el tejado en sesenta y siete pies. Por la que cae al rio es más que duplicada la altura a causa de estar muy baja la tierra de que empieza a levantarse, siendo así muy costoso cimentar con la fortaleza estribos y pendientes que menester tan grande obra. Toda por el exterior se representa en un cuerpo del edificio de granada sillería de la piedra blanca Calera con guarniciones de ventanas, puertas y cornisamento de la Franca. No de gentiles arquitrabe, friso y cornisa, remata superiormente toda la circunferencia y sobre el a las cuatro esquinas de la casa se fundan cuatro torres de un cuerpo de arquitectura cada una, que alcanza sobre lo demás a veintiocho pies en alto, quedando de a veintidós de ancho por ángulo  en cuadrado, cabeceadas  de otro cornisamento igual, en que sube disminuyendo a punta de pirámide un chapitel ochavado con sus molduras y asientos de pedestal o peana, en que tiene cada cuatro buardas, una a cada viento. Están cubiertos menudeados de pizarra terminando en globos de bronce, cruces y veletas de hierro con extremos dorados, todo crecido, por la disminución forzosa de las distancias visuales; quedan así muy levantados y gallardos.

      
          La fachada principal de Palacio hace cuarta acera a la Plaza, corre de la esquina de la galería a la de enfrente, dejando cerca de esta, paso anguloso para el Monasterio de San Blas, cuya portada y pasadizo por alii tienen vista a la Plaza, aunque retirados en treinta pasos. Todo está asi mas engrandecido, por lo que autoriza representarse juntos tantos y tan buenos edificios. El ventanaje de la casa es a tres órdenes: a raíz del suelo con rejas encarceladas, el se segundo alto balcones dentro de jambas y son las del cuarto principal bolados a fuera, como también dos de cada torre. En tejados y pies de chapiteles y buardas y claraboyas , que espaciosas y bien guarnecidas dan luz al aposento de aquellos altos, no menos habitables que las otras partes de la casa. La portada se acompaña de pedestal, columna y capitel a cada lado en que se funda el frontispicio, con labores de arquitrabe y sirve de cornisamento y coronación a aquella obra. Tiene dos escudos grandes del Duque relevados con sus festones. Las jambas lintel, murallas, pedestales y columnas del edificio, portada y cabos que la guarnecen son cada uno de u na pieza, todo como se ha dicho de la piedra Franca labrada casi a pulimento. Al andar del cuarto principal corren once balcones, diez en el segundo y número igual de las rejas en el infimo, que por ocupación de la puerta no les toca más a estos dos órdenes.
En esta parte anterior tiene el rejado nueve buardas, dos y dos balcones a las torres y chapiteles que caen a ella con tal aco mpañamiento y labor, por ser el lienzo entero tan dilatado en todas medidas teniendo delante la plaza llana, igual poblada de  columnas y ventanajes conforme, hace, junto todo vista de grandeza que no tiene semejante. Largo sería describir lo interior del Palacio por su planta y traza : y porque solo se pretende dar a entender la ocasión y puestos que tuvieron en Lerma las solemnidades de estos días y no pudiera significarse sin representar las exterioridades y formas de los edificios, se escribe lo que se ha dicho de ellos. Y con advertir últimamente que todo es trazado a la disposición y grandeza del servicio Real: y que la casa en si y sus adherencias, tiene por fuera doscientos diez balcones de hierro azules y dorados y ciento treinta y cinco ventanas entre buardas y rejas se podrá percibir algo de la suntuosidad de la fábrica.


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